Ciudad de México.- La reciente victoria de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos ha generado preocupación entre los migrantes en la frontera sur de México, quienes temen quedarse varados sin opciones de avanzar. En Tapachula, ciudad fronteriza con Centroamérica, migrantes como el ecuatoriano Pablo Carrera expresan inquietud ante posibles restricciones adicionales que el Gobierno mexicano podría implementar. Carrera destacó su deseo de un trato más humanitario y pidió que se permita el libre tránsito, argumentando que muchos migrantes huyen de sus países en busca de mejores oportunidades, pero se enfrentan a denigración y condiciones difíciles en su trayecto.
Por su parte, el Gobierno de Claudia Sheinbaum ha anunciado una estrategia que promete desarrollo industrial y empleo en la frontera sur para contener la migración sin recurrir a medidas restrictivas. Sheinbaum sostuvo que su plan busca brindar oportunidades a los habitantes de la región y a los migrantes que llegan, ofreciendo un «proyecto integral» para atender el fenómeno migratorio. En sintonía, la próxima titular de la Secretaría de la Frontera Sur, María Amalia Toriello, aseguró que habrá oportunidades laborales en la zona, lo cual, según ella, contribuirá a un trato más digno para los migrantes en espera de continuar su viaje.
No obstante, la situación en la frontera sur sigue siendo crítica, con altos índices de inseguridad y violencia del crimen organizado, que según la ENSU, percibe el 92% de los habitantes de la región. Activistas como Rafael Alegría López piden al gobierno que garantice los derechos de los migrantes, y que implementen una plataforma que mejore el control migratorio. Mientras el número de migrantes irregulares en México continúa en aumento, muchos exigen que se respeten sus derechos y se les ofrezca la posibilidad de construir una vida digna en el país.







