México.-  Una tragedia ocurrida el pasado viernes 13 ha sacudido a la sociedad brasileña, luego de que una mujer de 27 años muriera tras ser baleada accidentalmente por su hijo de apenas dos años, quien tomó una pistola cargada que se encontraba sobre una mesa en el patio de su casa.

El lamentable incidente tuvo lugar en una vivienda de Rio Verde de Mato Grosso, mientras la familia conversaba en el patio trasero. De acuerdo con el reporte de la Policía Civil del estado, el menor encontró una pistola calibre 9 mm, la manipuló y accionó el gatillo, impactando a su madre en el brazo y el pecho.

La víctima fue trasladada de inmediato al hospital, pero falleció a causa de las heridas. Cámaras de seguridad captaron el dramático momento: el niño juega cerca de sus padres, toma el arma, dispara, y corre a abrazar a su madre, quien se desploma metros adelante mientras el padre recoge el arma del suelo.

Las autoridades confirmaron que la pistola era de propiedad legal del padre del menor, un productor rural con licencia vigente desde 2022. La delegada Danielle Felismino, a cargo de la investigación, informó que la policía incautó el arma, un cargador y 18 cartuchos. El hombre presentó el certificado de registro ante la comisaría, pero ahora enfrenta cargos por homicidio culposo (involuntario) y por incumplir las normas de custodia del arma.

“El padre será investigado por no impedir el acceso del arma a un menor, lo que se considera una negligencia grave”, declaró la delegada.

No es la primera vez que el hombre enfrenta problemas relacionados con armas. En 2023, fue arrestado tras protagonizar un altercado con un arrendatario de tierras. Según el reporte, realizó maniobras peligrosas con su vehículo, disparó al aire y amenazó a personas presentes. Fue liberado tras pagar una fianza de 3,900 reales (unos 13,500 pesos mexicanos) y recuperó una carabina incautada tras llegar a un acuerdo con el Ministerio Público.

Por el momento, el menor permanecerá con familiares, aunque el caso ha sido turnado al Consejo Tutelar para evaluar si el entorno familiar es adecuado para su desarrollo emocional y psicológico tras el trauma.