Estados Unidos.- En una jornada de alta tensión política, el expresidente Bill Clinton compareció este viernes ante la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes en una sesión a puerta cerrada. Su testimonio ocurre apenas 24 horas después del de su esposa, Hillary Clinton, y busca deslindar definitivamente su nombre de la red de tráfico sexual infantil operada por el fallecido Jeffrey Epstein.

Bajo juramento, el exmandatario (1993-2001) sostuvo una postura de total desconocimiento sobre las actividades criminales de quien fuera su anfitrión en múltiples ocasiones a principios de la década de los 2000.

La defensa de los Clinton: «Relación limitada»
Al igual que Hillary Clinton el día de ayer, Bill insistió en que sus interacciones con Epstein fueron estrictamente sociales o con fines humanitarios a través de la Fundación Clinton. En su declaración inicial, el expresidente fue enfático:

“De haber sabido lo que Epstein estaba haciendo, lo habría denunciado yo mismo. Mi contacto terminó años antes de que sus delitos salieran a la luz; nunca fui testigo de ninguna indicación de lo que realmente estaba ocurriendo”, afirmó.

El peso de las pruebas: Fotos y bitácoras de vuelo
A pesar de la narrativa de «interacción limitada» presentada por los Clinton, los legisladores republicanos —encabezados por James Comer— confrontaron al expresidente con el volumen de evidencia hallada en los archivos gubernamentales:

  • Vuelos en el «Lolita Express»: Los registros muestran que Clinton viajó en el jet privado de Epstein al menos 16 veces entre 2002 y 2005.
  • Evidencia visual: Existen decenas de fotografías que ubican a Clinton en fiestas junto a Epstein y Ghislaine Maxwell, a menudo rodeado de mujeres jóvenes en contextos que la comisión califica como sospechosos.
  • Ruptura de lazos: Clinton afirma haber cortado toda comunicación en 2005, poco antes de la primera condena de Epstein en Florida.

Ante el cuestionamiento sobre las imágenes, Clinton respondió con firmeza: “Sé lo que vi y, más importante aún, lo que no vi. No importa cuántas fotos aparezcan; no vi nada y no hice nada mal”.

Un escándalo bipartidista
La comparecencia de los Clinton se da tras meses de resistencia legal que solo cedió ante la amenaza de un cargo por desacato al Congreso. Sin embargo, la investigación no se limita a los demócratas; los archivos del Departamento de Justicia también señalan vínculos estrechos con el actual presidente Donald Trump, lo que ha convertido este caso en un campo de batalla político.

Hasta el momento, ni Bill ni Hillary Clinton han sido acusados formalmente de ningún delito. No obstante, los congresistas sostienen que la información que posea el expresidente es vital para comprender cómo Epstein logró infiltrarse en las esferas más altas del poder global durante décadas.