Estados Unidos.- El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, advirtió desde Viena que los bombardeos realizados por Estados Unidos e Israel podrían derivar en una liberación radiológica con consecuencias graves en la región. Durante una sesión extraordinaria de la Junta de Gobernadores —convocada a petición de Rusia—, el funcionario subrayó que el escenario es “sumamente preocupante” y no descartó evacuaciones masivas si infraestructura nuclear resultara impactada. Pese a ello, el organismo precisó que hasta ahora no cuenta con evidencia de daños directos en instalaciones iraníes, aunque mantiene monitoreo permanente ante el riesgo que implican las operaciones militares.

En paralelo, un informe confidencial del OIEA reveló que Irán conserva reservas de uranio enriquecido al 60%, un nivel cercano al requerido para uso bélico. El documento señala que, incluso tras los ataques ocurridos en junio, el material no fue destruido y podría encontrarse en instalaciones como Isfahán, donde imágenes satelitales detectaron movimientos inusuales en túneles. Grossi admitió que la agencia carece de información actualizada sobre la ubicación exacta de ese material y confirmó que los intentos por restablecer comunicación con las autoridades regulatorias iraníes siguen sin respuesta. Esta falta de contacto complica la verificación técnica en terreno y eleva la incertidumbre internacional.

La tensión se produce en medio de negociaciones diplomáticas que sostenían Washington y Teherán en Ginebra, con la participación técnica del OIEA y mediación de Omán, proceso que quedó interrumpido tras la divulgación del reporte y la posterior operación militar. El organismo recordó que varios países de Medio Oriente cuentan con infraestructura nuclear activa, lo que incrementa el riesgo ante cualquier escalada bélica. Además, la Junta de Gobernadores analizó otros focos sensibles como las plantas de Chernóbil y Zaporiyia en Ucrania, la central de Chashma en Pakistán y la situación en Corea del Norte, aunque la crisis con Irán concentró la mayor atención por sus posibles implicaciones regionales y globales.