Los premios satíricos Ig Nobel destacan los logros inusuales y absurdos en la ciencia y las humanidades «que nos hacen reír y luego pensar». Aquí te contamos qué estudios se llevaron los trofeos de la edición 31 del premio.
Reino Unido.— Todos los ganadores del divertido premio, entregado anualmente por la revista de humor científico Anales de Investigaciones Improbables, recibieron un antiguo billete de 10.000 millones de dólares de Zimbabue —que ahora tiene un valor de tan solo ocho dólares— y un trofeo de papel que deben imprimir y ensamblar por sí mismos.
La barba, el escudo natural del hombre
El premio Ig Nobel de la Paz fue para los autores del estudio que demostró que la barba y el bigote podrían haber sido un mecanismo evolutivo, y es que ayudan a los hombres a amortiguar el impacto de los golpes. Durante el experimento, golpearon una estructura similar al hueso y concluyeron que el pelo era capaz de absorber hasta el 37% de la energía del golpe.

«La barba puede servir, de manera similar al pelo largo de la melena de un león, para proteger áreas vitales como la garganta y la mandíbula», afirman los investigadores.
Los secretos del chicle
Los investigadores subrayan que sus hallazgos «tienen implicaciones para una amplia gama de disciplinas, incluida la medicina forense, el control de enfermedades contagiosas y la biorremediación de residuos de chicle desperdiciados».
El sexo, el mejor descongestivo nasal
Los investigadores concluyeron que nuestra respiración nasal mejora significativamente hasta una hora después del clímax. Por cierto, fue el mejor amigo de Sigmund Freud, el otorrinolaringólogo alemán Wilhelm Fliess, quien en 1897 halló un posible vínculo entre la respiración nasal y los genitales.

Forma correcta de transportar a tu rinoceronte
El premio Ig Nobel del Transporte fue para un estudio que concluyó que la manera más segura y eficaz de transportar a los rinocerontes por el aire es colocarlos boca arriba. «Colgar a los rinocerontes boca abajo en realidad mejoró la ventilación», explica el principal autor del estudio, Robin Radcliffe.

Los políticos más obesos los más corruptos
En economía, el reconocimiento ha sido para el científico Pavlo Blavatski, quien demostró que existe una correlación entre el nivel de corrupción en un país y el índice de masa corporal de sus dirigentes.






