Vaticano.-   En una emotiva y poderosa homilía celebrada en la Plaza de San Pedro ante más de 80 mil fieles provenientes de más de 100 países, el papa León XIV hizo un enérgico llamado al amor como “único antídoto” frente a los males que aquejan al mundo: desde el egoísmo y la exclusión social, hasta las guerras y los feminicidios que continúan sacudiendo a diversas sociedades, incluida la italiana.

La misa, celebrada en el marco del Jubileo de los Movimientos, Asociaciones y Nuevas Comunidades, tuvo lugar durante la festividad de Pentecostés, y fue una ocasión para reflexionar sobre el papel transformador del Espíritu Santo en la vida de la Iglesia y de los creyentes. León XIV, primer pontífice con raíces estadounidenses y peruanas, hizo constantes referencias a sus predecesores, en especial a Benedicto XVI y Francisco, destacando su legado en favor de una Iglesia abierta, inclusiva y solidaria.

Durante su mensaje, el Papa sostuvo que la acción del Espíritu “abre nuestras vidas al amor” y a la necesidad de derribar muros internos y externos:

“Nuestra vida debe convertirse en un espacio hospitalario. El amor disuelve nuestras durezas, cerrazones, egoísmos, los miedos que nos paralizan”, señaló.

Con tono crítico, apuntó que en una era de hiperconectividad, las personas viven paradójicamente más aisladas.

“Siempre conectados y, sin embargo, incapaces de establecer vínculos. Inmersos en la multitud, pero desorientados y solitarios.”

Uno de los momentos más conmovedores de la homilía fue cuando León XIV se refirió con dolor a los feminicidios y a las relaciones marcadas por la violencia:

“Pienso también —con mucho dolor— en los casos en que una relación se intoxica por la voluntad de dominar al otro, una actitud que frecuentemente desemboca en violencia, como desgraciadamente demuestran los numerosos y recientes casos de feminicidio”, expresó.

El Papa exhortó a cultivar relaciones sanas y auténticas basadas en el respeto, la empatía y el amor verdadero.

“El amor transforma incluso los peligros más ocultos que contaminan nuestras relaciones: malentendidos, prejuicios, instrumentalizaciones.”

Llamado a la paz y a la inclusión
León XIV denunció la lógica de la exclusión que, según dijo, alimenta conflictos bélicos y nacionalismos políticos:

“Donde hay amor no hay espacio para los prejuicios ni para la lógica de la exclusión que vemos resurgir también en los nacionalismos.”


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Recordando las palabras del papa Francisco, advirtió que el mundo vive “anestesiado por la indiferencia y oprimido por la soledad”, y señaló que las guerras que hoy sacuden al planeta “son una trágica señal” de esa falta de amor.

“El amor debe abrir las fronteras, abatir los muros, disolver el odio y sostener nuestros esfuerzos por construir un mundo donde reine la paz.”