México.-  En pleno invierno austral, países sudamericanos como Chile y Argentina han experimentado récords de calor debido a una combinación del fenómeno de El Niño y la crisis climática, que también ha impactado al hemisferio norte con temperaturas récord en verano.

La localidad chilena de Vicuña, en la cordillera de la región de Coquimbo, a unos 450 kilómetros al norte de Santiago, registró el martes una temperatura de 37 ºC, la cifra más alta desde 1951. El meteorólogo de la Dirección Meteorológica de Chile, Cristóbal Torres, señaló que no se veía una temperatura así en Vicuña desde hace más de 70 años.

En la capital chilena, Santiago, también se han registrado temperaturas inusualmente altas, llegando a 24 ºC el miércoles y se prevé que para jueves y viernes alcance los 25 ºC. En Buenos Aires, la capital de Argentina, la temperatura superó los 30 ºC el martes, marcando la temperatura más alta para un 1 de agosto desde que se llevan registros, según el Servicio Meteorológico Nacional argentino. El récord anterior se remontaba a 1942, cuando se registraron 24.6 ºC. En agosto, la temperatura promedio en Buenos Aires oscila entre 18 ºC y 9 ºC. Varias ciudades de Uruguay también experimentaron temperaturas de 30 ºC ese miércoles.

La ministra del Medio Ambiente de Chile y climatóloga, Maisa Rojas, explicó que lo que están viviendo se debe a la superposición de dos fenómenos: el calentamiento global causado por el cambio climático y el fenómeno de El Niño. Cuando finalice El Niño, se espera que la situación meteorológica mundial deje de ser tan extrema.

El fenómeno de El Niño se caracteriza por un aumento de la temperatura marítima, lo que provoca precipitaciones, inundaciones y olas de calor. Se prevé que las olas de calor ocurran cada vez con más frecuencia en ciudades como Santiago, Buenos Aires y Montevideo. En Santiago, hace una década se tenían dos olas de calor al año, mientras que ahora se experimentan nueve, según el climatólogo de la Universidad de Santiago, Raúl Cordero.


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Uno de los efectos más preocupantes es el derretimiento de la nieve acumulada en las montañas, que es vital para el abastecimiento de agua en la capital chilena. Las olas de calor en invierno tienen un impacto devastador en glaciares y nieve, añadió Cordero.

Además, la ministra Rojas advirtió sobre los efectos del calor en los polos, indicando que el hielo alrededor de las zonas polares está alcanzando mínimos históricos. Especialmente alrededor de la Antártida, donde el hielo marino debería crecer para alcanzar su máximo en septiembre, se encuentra en niveles alarmantemente bajos.