Ghana.- El boxeo, ese deporte que exige resistencia, fuerza y coraje, se convirtió en escenario de tragedia la noche del 29 de marzo en la Bukom Boxing Arena de Ghana. Gabriel Oluwasegun Olanrewaju, un experimentado púgil nigeriano de 40 años, cayó de manera repentina en el tercer asalto de su combate contra el ghanés John Mbanugu, conocido en el ring como “Power”.
La pelea, que se desarrollaba con intensidad y un constante intercambio de golpes, parecía acercarse a su final cuando, faltando apenas 15 segundos para el término del tercer round, Olanrewaju sufrió un colapso inexplicable. No hubo un golpe fulminante, ni un gancho al mentón que dejara sin aliento al nigeriano. Fue algo mucho más aterrador: su cuerpo se dobló, sus piernas cedieron y, sin previo aviso, se desplomó contra la lona.
El réferi, al ver la inacción del boxeador, comenzó a contar, pero algo estaba mal. Olanrewaju no respondía. Sus ojos, perdidos en el vacío, mostraban una desconexión total con el momento. El silencio, usualmente reservado para los momentos de tensión en el boxeo, se adueñó de la arena mientras el réferi solicitaba con gestos urgentes la intervención del equipo médico.
Las asistencias llegaron con rapidez, pero la incertidumbre crecía con cada segundo. El intento por reanimarlo sobre la lona continuó, mientras el público, que minutos antes vibraba con la adrenalina del combate, contenía la respiración en un silencio absoluto.
Minutos más tarde, Olanrewaju fue trasladado de emergencia al Hospital Universitario Korle-Bu. Sin embargo, la situación ya era sombría. Los reportes extraoficiales apuntan a un posible paro cardíaco como la causa de su colapso, pero hasta el momento no se ha confirmado oficialmente su fallecimiento.







