Se llama Sergio Sisbeles, es ahora diputado federal por el PRI y es uno más de los políticos de papel, inventados, en su caso, por Fernando de las Fuentes, ex alcalde de nuestra ciudad.

A su renuncia, para ocupar la Secretaría de Gobierno, Sergio Sisbeles, arribó al cargo para cobrar un sueldo que no justifica. Como lo hizo también en los anteriores cargos como director del DIF en el pasado sexenio, donde, bien se conocen y están testificados, los gastos excesivos que hacía para promoverse.

Se trata de un político joven, hecho al vapor, sin esfuerzo, por amiguismo, de esos que las bases del PRI, solo los conocen en campañas políticas y nunca regresan a ayudar a los ciudadanos. Pero ahí siguen y ocupan un espacio sin aprovechar; dormidos quincena, tras quincena hasta que ven la oportunidad de quedar bien con el gobernante en turno.

Nunca fueron líderes estudiantiles, ni sobresalieron entre las bases del priismo, son los impuestos a las bases, que luego resultan ofensivos para los verdaderos y aguerridos liderazgos que reclaman espacios.

Sergio Sisbeles ha pasado inadvertido como diputado federal suplente en la cámara de diputados, donde si lo recuerdan, es en el DIF, donde hay una auditoría que le quita el sueño y lo podría inmovilizar, a no ser que su padrino Rubén Moreira lo vuelva a apuntalar; sin importar que su composición no sea el trabajo político, sino la lisonja y el papel.