México.- En una ampliación de las acusaciones penales que pesan en contra del boxeador Omar Chávez, hijo del excampeón mundial Julio César Chávez, su expareja sentimental, Denys Chantal Corona Rodríguez, denunció de manera pública haber sido víctima de privación ilegal de la libertad durante casi dos semanas en una residencia de esta localidad, sumado a los cargos por violencia familiar y lesiones que ya se integran en el proceso judicial.

La denunciante, de 27 años de edad, detalló en declaraciones para el diario Reforma que los delitos inicialmente judicializados constituyen solo una fracción de las agresiones sufridas. De acuerdo con su testimonio, la gravedad de las amenazas vigentes para obligarla a desistir de las acciones legales la ha forzado a abandonar el territorio mexicano para salvaguardar su integridad física.

Antecedentes y vinculación a proceso del pugilista
El historial litigioso comenzó formalmente el 4 de marzo de 2025, fecha en la que Corona Rodríguez interpuso la primera querella por el delito de violencia familiar equiparada, señalando agresiones físicas en diversas partes del cuerpo. A lo largo del desarrollo ministerial, el imputado desatendió múltiples citatorios emitidos por un juez de control para comparecer en las audiencias correspondientes, lo que derivó en la modificación de sus medidas cautelares.

La consecuencia procesal de dichas omisiones ocurrió el 20 de mayo de 2026, cuando Omar Chávez fue detenido por elementos policiales al presentarse en la Sede de Justicia Penal Acusatoria y Oral de Aguaruto. Al día siguiente, la autoridad judicial determinó vincularlo a proceso por violencia familiar y lesiones dolosas; sin embargo, se le concedió el beneficio procesal de mantener el juicio en libertad.

Relato del confinamiento forzado y manipulación de plataformas digitales
La nueva vertiente del caso corresponde a un evento ocurrido presuntamente en mayo de 2025. La afectada expuso que fue conducida con engaños por dos hombres hacia un domicilio particular bajo el argumento de que el deportista requería dialogar con ella. Una vez en el interior del inmueble, se le confinó en una habitación bajo amenazas constantes.

“Al momento que yo llego a la casa de Omar, ya tenían planeado hacerme daño, tenían cámaras por toda la casa, llaves en las puertas. Yo no salí del cuarto, me tenían amenazada, me ponían comida en la puerta, no tenía acceso a mi celular”, manifestó Corona Rodríguez. Asimismo, la denunciante denunció que los captores utilizaron sus dispositivos móviles para efectuar publicaciones en sus cuentas personales de redes sociales, simulando un entorno de normalidad y convivencia conyugal para desviar la atención de sus allegados.

Adicciones familiares y el método de escape hacia la Fiscalía
La denunciante vinculó el incremento de la violencia física con los problemas de adicción que padece el imputado. Esta aseveración coincide con las posturas públicas emitidas previamente por su padre, Julio César Chávez, quien en comparecencias ante los medios admitió que su hijo experimentó recaídas en el consumo de fármacos controlados y problemas crónicos de ludopatía.

Corona Rodríguez precisó que logró evadirse del domicilio tras persuadir al boxeador de que requería salir a la vía pública para adquirir medicamentos. Tras camuflar las huellas de los golpes con maquillaje, abordó un vehículo y se trasladó de forma directa a las instalaciones de la Fiscalía General del Estado de Sinaloa para solicitar el auxilio judicial.

Rechazo a la suspensión condicional y exigencia de sanción carcelaria
Tras formalizar la ampliación de la carpeta de investigación por los delitos de lesiones dolosas y privación ilegal de la libertad, Corona Rodríguez externó su rechazo a que el proceso penal se mantenga bajo el esquema de suspensión condicional, argumentando que ella en ningún momento ha otorgado el perdón legal al agresor.

”Temo por mi vida y mi seguridad porque la persona que me agredió está libre bajo suspensión condicional del proceso, aunque yo no otorgué perdón. Quiero justicia, que pague con cárcel, no quiero fama ni dinero”, puntualizó la afectada al justificar el motivo por el cual reservó la difusión pública de su identidad por un lapso superior a un año. El caso penal de Omar Chávez se desarrolla en paralelo a las problemáticas jurídicas independientes que enfrenta su hermano, Julio César Chávez Jr., en los tribunales correspondientes.