Saltillo.- La fe, lejos de ser una creencia o una esperanza, se convierte en la mejor arma de quien la profesa para lograr la tranquilidad.
La fe, en los más de dos años de encierro y resguardo en el mundo, fue esencial para que algunos lograran no enfermar y otros sanar.
En el Santuario de Guadalupe, en el día que se celebra a la Virgen del Tepeyac, las calles de nueva cuenta se vieron llenas de católicos que acudieron al templo a venerarla, a rezarle y algunos a agradecerle.

Margarita Galaviz Martínez, mujer que padece cáncer, dice que la fe es primordial en su situación de cáncer, pero todo pasa cuando ve de cerca la imagen de La Guadalupana.
Sin embargo, en algunos casos, la fe se ve amenazada, para ello desde el interior del catolicismo se tiene que practicar mediante la evangelización, a decir del vicario José Alejandro Burciaga Saucedo.
Te puede interesar: Lanzan obreros oración por AHMSA en Monclova
En el santuario de Guadalupe se ofició misa prácticamente cada hora ante el tumulto de feligreses.







