El fotógrafo brasileño Sebastião Salgado murió este viernes a los 81 años a causa de una leucemia desarrollada tras contraer una rara forma de malaria en 2010 durante un viaje a Indonesia.
Salgado es reconocido por su estilo en blanco y negro y su compromiso con las causas sociales y medioambientales.

“A través de la lente de su cámara, Sebastião luchó incansablemente por un mundo más humano”, señaló su familia en un comunicado.

Originario de Minas Gerais, Brasil, Salgado se formó como economista, pero encontró en la fotografía su verdadera vocación. Con su cámara retrató la vida de trabajadores, refugiados, pueblos indígenas y paisajes naturales en peligro.

Su mirada artística y crítica quedó plasmada en libros como Obreros, Éxodo, Génesis y Amazonia. Junto a su esposa Lélia Wanick, fundó el Instituto Terra, una ONG dedicada a la restauración ambiental, con la que logró plantar más de tres millones de árboles.

Salgado fue miembro de la agencia Magnum y trabajó para medios internacionales antes de fundar su propia agencia. Su carrera lo llevó a recibir importantes galardones como el Premio Príncipe de Asturias de las Artes, el Premio Rey de España de Periodismo y el reconocimiento de los Sony World Photography Awards.
Su obra visual, de gran carga emocional, destacó por su dominio de la luz natural y la composición, y contribuyó a la reflexión global sobre los derechos humanos y el medio ambiente.







