México.- En una jornada marcada por el nerviosismo en los mercados globales, la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo lanzó un mensaje de calma a los consumidores mexicanos. Ante el temor de que la guerra en Irán dispare los costos de los combustibles, la mandataria aseguró este lunes que el precio de la gasolina no subirá en el país, gracias a la reactivación de los mecanismos de control fiscal heredados de la administración anterior.
La declaración ocurre en un contexto crítico: este lunes, el petróleo intermedio de Texas (WTI) se disparó un 12%, superando la barrera de los 101.88 dólares por barril, como respuesta directa al cierre de facto del Estrecho de Ormuz impuesto por Teherán.
La estrategia del Gobierno Federal consiste en utilizar el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) como un amortiguador. Sheinbaum explicó que, si los costos de importación o producción se elevan debido al conflicto internacional, el gobierno reducirá el cobro de este impuesto para absorber el golpe y evitar que el aumento llegue a las estaciones de servicio.
«Si aumenta el precio de la gasolina o la importación, hay un mecanismo a través de la disminución del IEPS para que no aumente la gasolina en nuestro país», afirmó la presidenta durante su conferencia matutina.
Sheinbaum recordó que este mecanismo de estabilización no es nuevo; fue activado por Andrés Manuel López Obrador en 2022 para contener la inflación energética derivada de la invasión rusa a Ucrania.







