Manila.- El supertifón Ragasa, considerado el más poderoso del 2025, avanza con vientos de hasta 260 km/h hacia la costa sur de China, provocando la evacuación de miles de personas y la paralización de servicios en varias ciudades. El fenómeno meteorológico ya ha dejado un rastro de destrucción en su camino por Filipinas y Taiwán, con un saldo de al menos tres muertos y cientos de damnificados.
La provincia china de Cantón ha decretado el nivel máximo de alerta y ha activado la medida de los «cinco paros», lo que implica la suspensión de clases, trabajo, producción, transporte y comercio. En ciudades como Shenzhen, con 17 millones de habitantes, se ha ordenado la evacuación de unas 400,000 personas.
Impacto en el transporte y la vida diaria
Las autoridades de Hong Kong también han suspendido clases y habilitado refugios temporales. En el aeropuerto internacional, un importante centro de conexiones, se han cancelado cientos de vuelos hasta el jueves, y en el estrecho de Qiongzhou, el tráfico marítimo y ferroviario ha sido suspendido. Las empresas, fábricas y servicios de mensajería han paralizado sus actividades en la zona, mientras que servicios esenciales como agua, electricidad y sanidad se mantienen operativos.
Daños en Taiwán y Filipinas
Antes de dirigirse a China, Ragasa impactó en Taiwán, donde la alerta terrestre ha sido levantada, aunque se mantienen los avisos de lluvias intensas. En la isla se reportaron más de 7,600 evacuados, seis heridos y cortes de electricidad. En Hualien, el desbordamiento de un río inundó el municipio de Guangfu, dejando 75 personas atrapadas.
En Filipinas, el paso del tifón dejó un saldo de al menos tres personas muertas, nueve heridas y cinco desaparecidas. La tormenta desplazó a casi 18,000 personas y provocó inundaciones y deslizamientos de tierra en el norte del país. Las clases presenciales fueron suspendidas por segundo día consecutivo en docenas de provincias afectadas por las lluvias.







