Estados Unidos.- Este lunes entraron en vigor los nuevos aranceles de China sobre productos agrícolas de Estados Unidos, en respuesta al aumento de gravámenes aplicados por Washington. Estas medidas incrementan aún más las tensiones entre las dos principales economías del mundo, que ya se encuentran en medio de un enfrentamiento comercial. El gobierno de China decidió aplicar aranceles de hasta el 15% sobre productos como el pollo, trigo y maíz, mientras que otros productos como la soja y el cerdo serán gravados con un 10%.

El presidente Donald Trump, desde su regreso a la Casa Blanca en enero, ha implementado una serie de aranceles dirigidos a varios de sus principales socios comerciales, entre ellos China, Canadá y México. En particular, China se ha convertido en uno de los principales objetivos de la administración estadounidense, debido a su superávit comercial con Estados Unidos en bienes, así como por sus políticas relacionadas con la inmigración y el fentanilo. Ante el incremento de los aranceles al 20% sobre los productos chinos, China respondió con medidas similares, afectando principalmente a la base electoral de Trump.

El impacto de estas medidas no solo afecta a las exportaciones agrícolas de Estados Unidos, sino que también se suma a los retos económicos de China, que atraviesa una desaceleración en sus exportaciones. En los primeros meses del año, el crecimiento interanual de las exportaciones chinas fue mucho menor de lo esperado, lo que refleja las dificultades económicas internas, que incluyen bajo consumo y una crisis inmobiliaria persistente. Aunque algunos analistas sugieren que los efectos de los aranceles podrían no ser inmediatos, la situación añade incertidumbre sobre el futuro de la relación comercial entre ambos países.