Estados Unidos.- Un nuevo episodio de fricción protocolaria marcó la visita oficial de los monarcas británicos a los Estados Unidos. Durante una ceremonia de recepción, el presidente Donald Trump protagonizó un momento inusual al cruzarse por delante de la reina Camila, interrumpiendo el saludo de la monarca para estrechar la mano de los miembros de su propio gabinete.

El gesto, captado por las cámaras de prensa internacional, ha reavivado el debate sobre el estilo personal del mandatario frente a las estrictas normas de etiqueta que rigen los encuentros con la realeza.

El suceso ocurrió mientras la reina Camila avanzaba por la línea de honor, saludando cordialmente a los funcionarios presentes. En ese instante, el presidente Trump se desplazó hacia adelante, colocándose entre la reina y los interlocutores, con el fin de saludar de mano a los integrantes de su equipo de trabajo.

 La reina Camila, conocida por su temple diplomático, mantuvo la compostura mientras esperaba a que el mandatario terminara sus interacciones.

Mientras el protocolo dicta que el invitado de honor (en este caso, la monarca) debe marcar el ritmo de los saludos, la acción del presidente fue percibida por analistas como una ruptura de la jerarquía ceremonial tradicional.