Washington.-  El expresidente de Estados Unidos, Donald Trump (2017-2021), actualmente considerado el favorito para ser el candidato republicano en las elecciones de noviembre, ha dejado claro que, en caso de regresar a la Casa Blanca, su política migratoria será más amplia que la mera construcción del famoso muro fronterizo que lo catapultó a la presidencia en 2016.

Durante sus mítines de campaña, ha adoptado una retórica muy dura contra la inmigración, llegando incluso a afirmar que los extranjeros «contaminan» la esencia de Estados Unidos y proponiendo medidas que van desde deportaciones masivas hasta la construcción de grandes centros para detener a migrantes indocumentados.

Deportaciones masivas:
Trump ha prometido en repetidas ocasiones durante sus eventos de campaña que, de ser reelegido, llevará a cabo la «mayor operación de deportación» en la historia de Estados Unidos. Para ello, el Gobierno Federal solicitaría la ayuda de los reservistas de la Guardia Nacional, según detalló Stephen Miller, el principal ideólogo detrás de las propuestas xenófobas de Trump, durante la Conferencia de Acción Política Conservadora (CPAC), una importante reunión de la derecha estadounidense.

Trump desplegaría a las Fuerzas Armadas en la frontera para impedir la entrada de solicitantes de asilo y deportaría automáticamente al interior de México a quienes intenten cruzar. Como ejemplo de este tipo de deportaciones, Trump ha citado la ‘Operación Wetback’, llevada a cabo en 1954 por el entonces presidente Dwight D. Eisenhower (1953-1961), que resultó en la deportación de más de un millón de personas, en su mayoría mexicanos.

Centros gigantes para detener a migrantes:
Para llevar a cabo esta operación, la campaña de Trump ha insinuado la construcción de grandes centros de detención para migrantes, desde donde serían expulsados continuamente del país. Stephen Miller explicó en la CPAC que se establecerían instalaciones «a gran escala» para retener a los migrantes antes de deportarlos en vuelos programados de manera regular.

Sin embargo, la legalidad de estos centros podría ser objeto de cuestionamiento en los tribunales, como ha ocurrido anteriormente con algunas de las políticas más radicales de Trump.


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Separación de familias:
Trump tampoco ha descartado la posibilidad de volver a separar a las familias de migrantes en la frontera, una política que ya implementó durante su mandato. Aunque reconoció que la idea de separar familias puede sonar dura, argumentó que disuadiría a las personas de venir a Estados Unidos. Durante la Administración de Trump, se separaron a 4,227 niños de sus familias, según el Departamento de Seguridad Nacional.

La campaña de reelección de Biden ha criticado duramente las políticas migratorias de Trump, calificándolas de «racistas, antiestadounidenses e ineficaces». En contraste, la directora de medios hispanos de la campaña, Maca Casado, ha descrito estas políticas como «simplemente política barata».