México.- A solo unas horas de que ruede el balón de manera oficial en la Copa Mundial de la FIFA 2026, la agenda de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo para la jornada inaugural se mantiene en el aire. La mandataria federal afirmó este jueves que buscará atestiguar el histórico partido inicial en las pantallas gigantes instaladas en la Plaza de la Constitución junto a miles de aficionados; sin embargo, condicionó su presencia debido al riesgo latente de protestas civiles en el primer cuadro de la capital.
“Vamos a ver, vamos a tratar de ir al Zócalo, pero vamos a ver. Dependiendo de cómo esté… A ver cómo estén las cosas también”, declaró la titular del Ejecutivo federal durante su conferencia de prensa matutina en Palacio Nacional, visiblemente cauta ante el panorama social.
El dilema del Zócalo: El plantón de la CNTE en la mira
La intención original de Sheinbaum era simbólica y de alta cercanía social. Semanas atrás, la mandataria anunció la decisión de regalar sus accesos exclusivos para el palco del Estadio Azteca a una niña indígena ganadora de un torneo local, manifestando que su deseo era ver el debut de la Selección Mexicana “con el pueblo” en el corazón político del país.
No obstante, la coyuntura política ha complicado la logística de seguridad presidencial:
El plantón magisterial: A unos metros de donde se ubica el escenario principal del Fan Fest, se mantiene activo el campamento de protesta de los maestros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE).
Riesgo de boicot: Fuertes versiones de inteligencia y de los propios colectivos sugieren que los docentes inconformes y otros grupos de activistas podrían aprovechar la presencia física de la presidenta para realizar un boicot mediático frente a las cadenas internacionales que cubren el festival futbolístico.
Ante este escenario, Sheinbaum Pardo reveló que ya cuenta con un plan de contingencia: en caso de que las condiciones de orden público no sean óptimas en el Zócalo, se trasladará a cualquiera de las otras 18 sedes oficiales distribuidas en las alcaldías de la Ciudad de México que cuentan con macro pantallas para la afición.
México y el Estadio Azteca hacen historia
A pesar de la tensión política que enmarca el arranque de las festividades, la mandataria ensalzó la relevancia global del torneo que México coorganiza de manera conjunta con Estados Unidos y Canadá.
Con el silbatazo inicial en el Coloso de Santa Úrsula, el país norteamericano consolidará un hito sin precedentes en el balompié internacional: el Estadio Azteca se convertirá formalmente en el primer inmueble del planeta en albergar tres ceremonias de inauguración mundialistas, sumándose a los mitos históricos ya escritos en las ediciones de 1970 y 1986.
El Gobierno de la Ciudad de México mantiene listos los operativos de vialidad y transporte masivo para desahogar tanto el flujo de asistentes al estadio en el sur de la ciudad, como a las miles de personas que se darán cita en las plazas públicas, con o sin la presencia de la mandataria en el epicentro del país.







