Argentina.- Una llamada al 911 pasadas las horas de la madrugada activó un operativo de rescate que los vecinos de la Comisaría Cuarta calificarán de cinematográfico. Una mujer de 35 años, que se encontraba sola en su vivienda junto a su hija de 18 meses, entró en un trabajo de parto fortuito que casi le cuesta la vida.
Lo que pudo terminar en tragedia se transformó en una historia de heroísmo cuando efectivos policiales y personal del SAME forzaron persianas y escalaron techos para salvar a la madre, quien se desangraba tras dar a luz sin asistencia médica.
Al arribar al domicilio, los agentes del Comando de Patrullas escucharon gritos desesperados desde el interior, pero la puerta estaba cerrada bajo llave. La propietaria, en estado de shock y debilitada por una hemorragia posparto, era incapaz de levantarse para permitir el acceso.
Ante el riesgo inminente de muerte, los uniformados activaron un protocolo de entrada forzosa:
Los efectivos subieron al techo y saltaron una reja perimetral de gran altura, forzaron una ventana y su persiana para acceder directamente a la habitación.
Al ingresar, el escenario era conmovedor: la mujer yacía descompensada sobre la cama, junto a ella estaba la recién nacida aún unida por el cordón umbilical, y su hija mayor, de apenas un año y medio, observaba toda la escena.
La doctora Micaela, del equipo del SAME, explicó que la comunicación con la madre fue vital pero difícil, ya que la pérdida masiva de sangre estaba alterando su estado de conciencia.
“Lo primero que sentimos fue alivio al poder entrar, porque la situación era desesperante”, relataron los médicos.
Mientras un grupo de paramédicos se enfocaba en detener la hemorragia de la madre, otros se encargaron de la bebé. Le proporcionaron calor inmediato, realizaron el corte del cordón umbilical y verificaron que, pese a las condiciones, sus signos vitales fueran estables.
Debido a la gravedad del cuadro, se inició un traslado bajo “Código Rojo” hacia el Hospital Materno Infantil. Durante el trayecto, la madre llegó a desvanecerse, pero la intervención inmediata de los especialistas en el shock room del hospital permitió salvarle la vida.
Por su parte, la niña de 18 meses quedó bajo resguardo policial hasta que pudo ser entregada a su abuela. Las autoridades del nosocomio confirmaron esta mañana que tanto la madre como la bebé se encuentran fuera de peligro y permanecen en observación.







