Ciudad de México.- La situación de los derechos humanos en Haití ha alcanzado niveles alarmantes, según informes de la Organización de las Naciones Unidas (ONU). La población civil ha sido blanco de ataques brutales, incluyendo asesinatos indiscriminados y secuestros. Entre el 1 de enero y el 9 de septiembre, se registraron tres mil homicidios y más de mil 500 secuestros, generando una crisis humanitaria. La violencia ha obligado a 200 mil personas a huir de sus hogares, siendo la mitad de ellos niños.

En respuesta a esta situación crítica, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó el despliegue de una misión multinacional de apoyo a la seguridad en el país caribeño. Esta decisión otorga al organismo internacional la capacidad de autorizar el uso de la fuerza cuando todas las demás medidas para mantener la paz y la seguridad han sido agotadas. El ministro de Relaciones Exteriores de Haití instó a los Estados miembros a contribuir a la misión, con el objetivo de restablecer las instituciones democráticas y poner fin a la espiral de violencia que azota a la nación.

El Primer Ministro de Haití, Ariel Henry, hizo un llamado apasionado a la comunidad internacional en nombre de las víctimas, destacando la urgencia de la situación. Miles de familias han sido desplazadas, mujeres y niñas son víctimas de violaciones diarias, y la educación de niños y jóvenes está en riesgo. Con 5.2 millones de personas, casi la mitad de la población total, necesitando ayuda humanitaria, incluyendo tres millones de niños según Unicef, la crisis en Haití demanda una acción rápida y decisiva por parte de la comunidad internacional.