Conforme se conoce más del caso de corrupción de Guadalupe Taddei en el INE, Morena trata de deslindarse, sin lograrlo.
Es evidente que detrás de Taddei siempre ha estado Andrés Manuel López Obrador.
Y sigue, al grado de que su grupo radical se resiste a que Taddei termine en la cárcel.
Sin embargo, el único camino para el control de daños no es otro más que ella y sus secuaces vayan a la cárcel por el desvío millonario de dinero público.
Al mero estilo de los nuevos ricos de Morena, ligados a López Obrador.
En lo político, no hay ningún factor que deslinde a Taddei de la 4T.
Hagan lo que hagan, las evidencias la colocan al lado de AMLO.
Lo demostró al negarse, como árbitro electoral, a sancionar los actos anticipados de campaña que hoy se dan en los 17 estados donde se elegirán gobernadores.
Bajo el título de defensores de la 4T, ya andan en campaña con la complacencia del INE de Taddei.
También se negó a blindar las campañas políticas del dinero sucio del narco.
Hoy su situación es cada vez más difícil y los escándalos de corrupción y sus amoríos la hundieron.
Al mismo tiempo, encendieron las alarmas, porque su nombre está y seguirá estando ligado a la marca Morena y a su protector AMLO, por más que hagan campañas para que los ciudadanos piensen lo contrario y el escándalo no los perjudique en la elección del 6 de junio.







