El desastre de la Administración de Mario Dávila se refleja y es evidente con la mafia de funcionarios que se dedicaban a vender terrenos municipales.
El alcalde panista sacó solo 13 mil votos y su futuro político se enmarca en el Día de Muertos. Va al padrón donde yacen los funcionarios públicos que todo lo hicieron mal.
Le queda de aquí a enero para meter a la cárcel a sus funcionarios defraudadores.
De no hacerlo, será cómplice de avalar el robo de los terrenos municipales que son propiedad de los ciudadanos.
Es tal su descontrol o su complicidad que todo el fraude lo ha manejado en lo oscurito.
Sin embargo, sabe que el alcalde electo, Carlos Villarreal, heredará el fraude y, si no aplica la ley al término de su gestión, pasará a ser cómplice de fraude, con miras a terminar en la cárcel.
El Mirón le pregunta ¿Cómo es posible que desde el Catastro haya una banda de rateros que vendían los terrenos municipales, calles y plazas y no te hayas dado cuenta?
La respuesta es lógica. Claro que lo sabía, y si no, resulta igual de delicada la corrupción y su negligencia.
Mario Dávila al llegar avaló la Administración corrupta del exalcalde, también panista y hoy diputado local, aunque usted no lo crea.
Ahora es necesario auditar a Mario Dávila y poner las cosas en su lugar, es decir, a los funcionarios corruptos de su Administración que vendían terrenos municipales. Quien los haya comprado, tendrá muchas pruebas que aportar.






