No lo sé, Rick, parece falso.
Detrás de la reaparición del ex de las mentiras y de la corrupción hay gato encerrado.
Protagonista como él solo, AMLO sale a hablar de política y dice que está retirado de la política.
Es decir, hay que leerlo al revés.
Si sale a afirmar que la presidenta Sheinbaum es la mejor del mundo, es porque se siente relegado junto a su grupo de los duros.
Si sale a criticar a los expresidentes priistas o panistas es porque se siente comparado y, de todas, todas, sale perdiendo.
AMLO se acabó tan pronto que en dos años se acabó la credibilidad por la corrupción y la impunidad que caracterizó a su sexenio.
Sus hijos, como el tal Andy, Adán Augusto, Noroña, Rubén Rocha, Américo Villarreal, Layda Sansores, María del Pilar, entre otras y otros, forman parte del descrédito de Morena, el narcopartido de la inseguridad.
Por eso, reaparecer, con el pretexto de su nuevo libro “Pueblo”, es el reflejo de su protagonismo ya desgastado.
Está dolido, golpeado y atrincherado en sus traumas.
Al presentar su otro libro, “Grandeza”, anunció que recorrería el país para promoverlo y no lo hizo. Ahora con el nuevo libro, “Pueblo”, amaga con lo mismo y tampoco lo cumplirá.
México ya es otro y la presidenta es Claudia Sheinbaum, a menos que quiera cuestionar y pelearle la posición, recorriendo un país que lo repudia.
Y ahora con otro factor incómodo. Fox ya destapó a Ricardo Salinas Pliego como factor de unidad de la oposición toda.







