Ginebra.- El Mediterráneo central vuelve a teñirse de luto. La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) informó este lunes que al menos 53 personas, incluidos dos bebés, han fallecido o desaparecido tras el naufragio de una embarcación neumática frente a las costas de Libia el pasado viernes 6 de febrero.

De las aproximadamente 55 personas que viajaban a bordo, solo dos mujeres nigerianas lograron ser rescatadas con vida por las autoridades libias. El desgarrador testimonio de las sobrevivientes revela la magnitud de la pérdida: una de ellas informó haber perdido a su esposo, mientras que la otra confirmó el fallecimiento de sus dos bebés en el siniestro.

El relato del hundimiento
Según los informes recogidos por la OIM, la tragedia comenzó la noche del jueves 5 de febrero:

  • Punto de partida: La embarcación zarpó de la localidad de Al-Zawiya, cerca de Trípoli, alrededor de las 23:00 horas.
  • El incidente: Tras seis horas de navegación en condiciones precarias, el bote comenzó a hacer agua y volcó al norte de Zuwara.
  • El rescate: Las dos únicas supervivientes fueron trasladadas a tierra firme, donde equipos médicos de la OIM les brindaron cuidados de emergencia y apoyo psicológico.

2026: Un inicio de año letal
Esta última tragedia eleva a al menos 484 el número de víctimas confirmadas (fallecidos y desaparecidos) en la ruta del Mediterráneo central en apenas las primeras cinco semanas de 2026. Sin embargo, la OIM advierte que la cifra real es, con toda seguridad, mucho mayor.

Solo en enero, se estima que al menos 375 personas desaparecieron en naufragios «invisibles» provocados por condiciones meteorológicas extremas, como el reciente temporal causado por el ciclón Harry.

“Estos incidentes repetidos ponen de relieve los riesgos mortales a los que se enfrentan los migrantes y refugiados. Es necesaria una cooperación internacional más sólida para hacer frente a las redes criminales de tráfico que explotan la vulnerabilidad humana”, señaló la entidad en un comunicado.

Un corredor de muerte persistente
La ruta del Mediterráneo central sigue consolidada como el corredor migratorio más peligroso del mundo. El Proyecto Migrantes Desaparecidos de la OIM recordó que en 2025 se registraron más de 1.300 muertes, una cifra que el ritmo actual de 2026 amenaza con superar.

La organización insiste en que, sin la creación de vías de migración seguras y regulares, las redes de trata continuarán enviando a personas al mar en embarcaciones no aptas para la navegación, sabiendo que el riesgo de muerte es extremo.