Washington.- Nuevos documentos judiciales desclasificados por el Departamento de Justicia de EE. UU. han arrojado luz sobre una faceta desconocida de Ghislaine Maxwell: su rol operativo en el lanzamiento de la Iniciativa Global Clinton (CGI), el proyecto filantrópico más ambicioso de Bill Clinton tras su presidencia.
Los archivos, que incluyen un vasto alijo de correos electrónicos, demuestran que Maxwell no era una simple conocida en el entorno de los Clinton, sino una pieza clave en la logística y el financiamiento inicial de la organización.
El pago de un millón de dólares y el nexo con Epstein
Según los registros, Maxwell participó activamente en las discusiones presupuestarias para la conferencia inaugural de la CGI en 2005. Los documentos revelan que ella organizó una transferencia de un millón de dólares a Publicis Groupe, la empresa encargada de producir el evento.
Aunque el origen exacto de los fondos sigue bajo escrutinio, los correos muestran que Jeffrey Epstein estaba al tanto del movimiento financiero. «Pídele que te diga por qué un millón ahora y adónde irá a parar», escribió Epstein a Maxwell días después de recibir las instrucciones de transferencia de Publicis.
Conexiones profundas: Más allá de la filantropía
Los documentos exponen un tejido de relaciones que contradice la versión de que los encuentros eran puramente casuales o protocolarios:
Amistad personal: Maxwell declaró ante el Departamento de Justicia que «el presidente Clinton era mi amigo, no el de Epstein». Incluso aseguró haber cenado con él en Los Ángeles en una fecha tan reciente como el periodo entre 2016 y 2018.
Vínculos con asesores: Los archivos revelan intercambios de correos de tono «coqueto» a principios de los 2000 entre Maxwell y Doug Band, entonces el principal asesor de Clinton.
Viajes y eventos: Se reconfirmó la presencia de Maxwell y Epstein en viajes internacionales del expresidente en 2002 y 2003, así como la asistencia de Maxwell a la boda de Chelsea Clinton en 2010.
La postura de los Clinton: «Nada que ocultar»
Ante estas revelaciones, Angel Ureña, portavoz de Bill Clinton, emitió un comunicado reiterando que el expresidente no tenía conocimiento de los delitos sexuales de Epstein y Maxwell.
“Los hechos son los hechos y la verdad está de nuestro lado. Cuando quedó claro que Epstein no tenía un interés genuino en el trabajo filantrópico, no había motivo para seguir en contacto”, afirmó Ureña.
Clinton ha declarado bajo juramento que no recuerda interacciones específicas con Epstein mientras ocupaba el cargo y que sus contactos con Maxwell cesaron hace muchos años. No obstante, está previsto que ambos Clinton presten declaración ante la Comisión de Supervisión de la Cámara de Representantes a finales de este mes.
El «Efecto Davos» de Clinton
Richard Attias, exejecutivo de Publicis, confirmó que Maxwell estuvo presente cuando se concibió la idea de la CGI tras una reunión en el Foro Económico Mundial de Davos. Aunque la Fundación Clinton sostiene que solo recibió una donación directa de 25,000 dólares de una fundación afiliada a Epstein en 2006, la revelación del pago de un millón de dólares a través de Publicis plantea nuevas interrogantes sobre el financiamiento indirecto del proyecto que definió el legado post-presidencial de Clinton.







