Zacatecas está inmerso en la violencia. Ya renunciaron policías en cuatro municipios, el crimen organizado se apoderó de esa entidad y el gobernador David ya lo reconoció, al señalar que fueron superados por la delincuencia.

Al mismo tiempo, el gobernador de Durango, José Rosas Aispuru pidió no viajar de noche a Zacatecas, aunque recibió de Monreal la respuesta de que “ Los muertitos de otros estados —dirigido a Durango— no los traen para acá “.

Lo cierto es que Zacatecas está abandonado por el Gobierno federal. Uno, por los aceleres del senador Ricardo Monreal —hermano de David— contra la línea del presidente López Obrador en favor de Claudia Sheinbaum, y el afán de militarizar los mandos de las policías estatales y municipales.

Las consecuencias: hoy Zacatecas se desplomó en turismo, los sectores productivos se fregaron, la actividad educativa disminuyó y la sociedad en general tiene miedo.

En Zacatecas está ausente la Guardia Nacional y la Fiscalía General de la República. Las policías locales, ya con mando militar, claman del apoyo federal que no llega. Sin embargo, ya se ve la luz al final del túnel, desde el momento en que ya hay mando militar, objetivo trazado por el Gobierno federal en los 17 estados que ya gobierna Morena.

¿Y las víctimas de la violencia en Zacatecas? Pareciera que esa respuesta no se tiene, mientras se consigan los avances políticos como la militarización a cuenta y riesgo social.

Y si no, escuche al general Luis Cresencio Sandoval, secretario de la defensa pidiendo el apoyo para consolidar los objetivos de la 4T en pleno acto conmemorativo de nuestra revolución.