En Inglaterra la policía detuvo a cinco mujeres guapas que fueron reclutadas por un hombre de 34 años de edad, para que repartieran drogas a domicilio: las llamadas Ángeles de Charlie.
Tal y como es la serie de televisión estadounidense, las mujeres fueron contentadas por un hombre, para una misión que fue descubierta por la policía, luego de que dos agentes encubiertos pidieron comida a domicilio y les llevaron cocaína.
Las mujeres guapas confesaron que trabajaban de lunes a sábado y solo descansaban los domingos.
Había seis teléfonos a donde los compradores hablaban y mediante claves, recibían la droga de su agrado.
Cuando comenté la noticia con un amigo, me platicó que había escuchado la versión de que ya se hace lo mismo aquí en Saltillo.
Sin tener pruebas que lo demuestren, me dijo que le habían dicho que algunos repartidores que viajan en motos, también reparten marihuana y cocaína a domicilio.
Habremos de investigar para saber si es cierto o falso, pero lo que sí es cierto es el enorme riesgo que existe de que se trafiquen drogas mediante las entregas de comida y todo tipo de artículos, a través de las nuevas aplicaciones de las redes sociales.
Es una forma novedosa que las autoridades policiacas no deben descartar y poner toda la atención hacia esas modalidades.
Ocurrió en Inglaterra y seguramente ya ocurre en muchos países del mundo y el nuestro no es la excepción.
Llaman y piden comida a domicilio con cierta clave y a domicilio reciben la droga, como ya se hace los fines de semana con la venta clandestina de cerveza y de vino. ¡Aguas!






