Siempre había escuchado las acusaciones sobre acarreo en tiempos del PRI, creo, el PAN, también lo hace, pero menos descarado, pero al final lo hace.

Y lo hacen todos los partidos políticos en el poder. Desvían dinero para repartirlo entre sus seguidores para que vayan a tal o cual evento y luego presumir el número de asistentes, como reflejo de poder, de poder político.

Repartir el lonche y la coca, traslados y cantidades de dinero a los llamados líderes que hacen el acarreo de gente que, en la mayoría de las ocasiones, ni saben a qué van.

Morena lo criticó siempre y ahora lo hace más, nuestro presidente López Obrador.

Ahora concentró más de 250 mil personas en el Zócalo para festejar sus tres años de gobierno y todos fueron acarreados. Es decir, hizo lo mismo que criticó siempre. La naturaleza del poder hace olvidar promesas, provoca incumplir acuerdos públicos, pero qué importa eso si podemos presumir que miles y miles se congregaron para apoyarnos.

Y, cómo somos de memoria corta, pronto se nos olvidará un acarreo más, ahora por Morena y la presidencia de la República.

Y todo para empoderar a la figura presidencial y a su candidata Claudia Sheinbaum.