Un ginecólogo oncólogo me dijo una vez: «Tocarte no evitará que te toque, pero sí nos dará tiempo para poder salvar tu vida». La cultura de la prevención es indispensable en la primera causa de muerte en mujeres, con respecto al cáncer, que es el cáncer de mama. Cada año se reportan más de 30 nuevos casos por cada cien mil mujeres. Sólo el 10 por ciento de las detecciones se logran en etapa I, y si las cifras nos asustan, aún no terminamos… Desde el 2006 que se tiene registro, sólo el 22 por ciento de las mujeres de 40 a 69 años se sometió a una mamografía.
¡Tenemos que checarnos! ¡Tenemos que autoexplorarnos! ¡Tenemos que tocarnos! No para que no nos toque, sino para que si nos toca… Los médicos tengan armas para salvarnos la vida. Hemos crecido en una cultura que aboga porque las mujeres no nos conozcamos, no sepamos más de nuestro cuerpo, no tengamos dominio de él pero, ¿sabes qué? Ignorar a nuestro cuerpo no hará que las enfermedades en él, desaparezcan. Ignorar que a través de estudios podríamos descubrir que tenemos algún tipo de cáncer… No nos hará inmunes a él.
La tasa de mortalidad por cáncer de mama, en nuestro país, es de más de 19 casos por cada 100 mil mujeres mayores de 20 años. A pesar de que el 44 por ciento de la población cuenta con seguro social, éste incluye tratamiento contra el cáncer de mama. A pesar de que desde 2007 la población sin seguro social tuvo derecho a acceder al Seguro Popular, ahora Instituto de Salud para el Bienestar, el cual incluye también el tratamiento contra este padecimiento. Sin embargo la espera, los trámites largos, los análisis que a veces tardan, las políticas públicas en este tema que no son suficientes … Hacen que se pierda tiempo para luchar contra el enemigo cuando aún lo podemos vencer.
Hay un largo camino por recorrer, el mismo ginecólogo oncólogo decía «la cultura de prevención es como comprar boletos para la lotería… (es cuestión de suerte, pero entre más boletos compres hay más posibilidades de que te la saques): alimentarse mal es comprar un boleto, llevar una vida sedentaria es comprar otro boleto, fumar es otro boleto, no ir a citas con el ginecólogo es otro boleto… Quizá alguien sólo compró uno y le tocó, pero por estadística, es mejor dejar de comprar boletos.
Mi respeto y admiración para quienes han luchado contra el terrible monstruo que es el cáncer de mama. Quienes están aquí para dar testimonio de su victoria, quienes fueron testigos de la lucha acompañando a algún familiar y quienes se quedaron en el camino y nos enseñaron que la fortaleza del alma ningún cáncer se la puede llevar.
Todas son un ejemplo de tenacidad, fortaleza y amor por la vida.
Que no nos toque, pero si nos toca, que estemos listas para la batalla con un buen sistema de salud, con un acompañamiento integral, con una educación y cultura de prevención, con la seguridad de que habrá vida después del cáncer.






