Chiapas.- El brutal asesinato del sacerdote Marcelo Pérez Pérez, ocurrido el domingo 20 de octubre de 2024 en San Cristóbal de las Casas, Chiapas, ha generado una ola de indignación y demandas de justicia por parte de feligreses y defensores de derechos humanos en todo México. Pérez Pérez, de 51 años, fue acribillado por dos hombres a bordo de una motocicleta, justo después de oficiar misa en la parroquia del barrio Cuxtitali.
Un video de seguridad captó el momento en que el padre, originario de la etnia tzotzil y conocido por su activismo en defensa de los derechos indígenas, salía del templo bajo la lluvia. Mientras se dirigía a su camioneta, una motocicleta se emparejó con su vehículo y, segundos después, se escucharon los disparos que acabaron con su vida. El sacerdote murió a tan solo 200 metros de la iglesia.
El crimen, atribuido de manera no oficial al grupo criminal Los Motonetos, ha puesto de manifiesto la creciente violencia en la región y ha sacudido a la comunidad de San Cristóbal de las Casas, donde Pérez Pérez era ampliamente respetado por su labor social y religiosa.
Homenaje póstumo y clamor por justicia
El lunes, cientos de personas se reunieron en San Andrés Apóstol, el pueblo natal del padre Marcelo, para rendirle homenaje. La misa de cuerpo presente, encabezada por el cardenal Felipe Arizmendi, fue un emotivo evento en el que se exigieron acciones urgentes para frenar la violencia en Chiapas.
“Que se desarme a estos grupos que están causando tanto daño en todas partes. Este es un reflejo de todo el país”, reclamó el cardenal Arizmendi, en clara referencia a la inacción del gobierno frente al crimen organizado.
Entre oraciones y lágrimas, los feligreses se acercaron al féretro del sacerdote para despedirse. En la ceremonia, un grito enérgico de “¡Viva el padre Marcelo!” resonó entre la multitud, que alzó los brazos en señal de respeto y exigencia de justicia.
Amenazado por su activismo
Marcelo Pérez Pérez era una figura prominente en la defensa de los derechos de los pueblos indígenas y en la lucha contra el narcotráfico y los grupos criminales que operan en Chiapas. Sus denuncias constantes sobre la venta de drogas y la violencia le valieron numerosas amenazas, y en varias ocasiones había alertado sobre el peligro que corría su vida. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) le había otorgado medidas cautelares de protección, que resultaron insuficientes para evitar su asesinato.
La Diócesis de San Cristóbal de las Casas emitió un comunicado en el que exige el fin de la persecución contra los sacerdotes y activistas en la región, así como el esclarecimiento del crimen. “Cese a la criminalización y persecución de sacerdotes, misioneros, misioneras, hermanos laicos y laicas, defensores y defensoras de Derechos Humanos”, expresó la diócesis, al tiempo que pidió que se castigue a los responsables intelectuales y materiales del asesinato.
La violencia contra sacerdotes en México
El asesinato de Marcelo Pérez Pérez se suma a una preocupante lista de homicidios de sacerdotes en México. En los últimos cinco años, nueve sacerdotes han sido asesinados, lo que refleja la creciente violencia que afecta a líderes religiosos en el país. Entre los casos más destacados está el de los sacerdotes jesuitas Javier Campos Morales y Joaquín César Mora Salazar, asesinados en Chihuahua en 2022.
Reacción del gobierno
La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, lamentó profundamente el asesinato del sacerdote y aseguró que la Fiscalía de Chiapas ya está trabajando en la investigación del caso en coordinación con las autoridades eclesiásticas y estatales. “Estamos coordinándonos para poder avanzar en la investigación y que este crimen no quede impune”, afirmó Sheinbaum durante su conferencia matutina.
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El asesinato del padre Marcelo Pérez Pérez ha puesto nuevamente en evidencia la vulnerabilidad de aquellos que defienden los derechos humanos y la paz en una de las regiones más golpeadas por la violencia en el sur de México. La comunidad espera que este trágico caso no quede en la impunidad y que se tomen medidas reales para frenar la escalada de violencia en Chiapas.







