El presidente López Obrador ya abrió la puerta a quienes buscan la candidatura de Morena a la presidencia de la República, claro… si es que no decide reelegirse.

Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum, Ricardo Monreal y hasta el nuevo secretario de gobernación, Adan Augusto López, ojo, tabasqueño él.

Aunque faltan tres años, ya soltó los caballos de Morena para medir alcances y lealtades. Desde ahora, cada acción de los mencionados será a favor o en contra.

Lo que también llama la atención, es la pobreza de los partidos de oposición; PRI y PAN.

El PRI no se refresca y aún aparecen como aspirantes los de la vieja guardia: Manlio Fabio Beltrones o Miguel Ángel Osorio Chong, entre otros cartuchos quemados.

Por el PAN, el indiscutible ya desde ahora es Ricardo Anaya, con o sin persecución política.

El presidente López Obrador sabe que del PRI se desprenderán políticos frescos y con activos importantes como el gobernador de Coahuila, Miguel Ángel Riquelme.

Pero su lectura, por el momento, se concentra al interior de su partido político Morena y de sus alcances. Lo cierto es que nadie de ese partido podrá superar los 30 millones de votos que lo llevaron a la presidencia de un país con cada vez más pobreza, inseguridad, falta de empleos y más muertes por la ineficiencia de su gobierno populista y autoritario.

Ahora en el escenario nacional de la política surge una nueva opción con Movimiento Ciudadano y el pronto gobernador de Nuevo León, Samuel García, e inclusive hasta Luis Donaldo Colosio Riojas, alcalde electo de Monterrey y quien podría enarbolar la bandera de honestidad y trabajo de su padre, Luis Donaldo Colosio.

En un país inmerso en la gravedad del covid y la negligencia de su gobierno, el presidente López Obrador ya abrió la sucesión presidencial.