A sus 53 años, este regiomontano que nació sin brazos trabaja diariamente en el Centro de Saltillo vendiendo golosinas para mantenerse. Ante la llegada de los meses más fríos, solicita la solidaridad de la ciudadanía para poder recibir alimentos a domicilio.

La historia de Arturo Morales Ferrera es un ejemplo de perseverancia, independencia y amor por la vida. Originario de Monterrey, Nuevo León, y con aproximadamente 16 años viviendo en Saltillo, este hombre de 53 años ha demostrado que las adversidades no son un impedimento para salir adelante, pues desde su nacimiento vive sin sus extremidades superiores y, aun así, ha construido su propio camino con esfuerzo y determinación.

Siempre sonriente y con una actitud positiva, Arturo es ampliamente conocido por quienes transitan por el Centro de Saltillo, donde diariamente ofrece diversos productos, como chicles, mazapanes, cacahuates, dulces y chocolates. Con las ganancias de sus ventas obtiene el sustento para cubrir sus necesidades, demostrando que el trabajo honrado y la voluntad de salir adelante son fundamentales para enfrentar los retos de la vida.

Su historia en la capital coahuilense comenzó cuando llegó a trabajar vendiendo periódicos de Vanguardia y posteriormente se incorporó a El Zócalo. Con el paso del tiempo logró adquirir una vivienda de Infonavit, ubicada en el sector de Teresitas, al sur de la ciudad. Aunque su familia permanece en Monterrey, Arturo decidió aprender a valerse por sí mismo, preparándose para vivir de manera independiente y no depender de sus hermanos en el futuro.

Al terminar su jornada, se dirige a su hogar utilizando el transporte público gratuito de Saltillo, un servicio que representa un apoyo importante para sus traslados diarios. Sin embargo, reconoce que la temporada invernal representa una de las etapas más complicadas, especialmente cuando se presentan lluvias, temperaturas muy bajas o posibles condiciones de aguanieve, ya que salir a trabajar en esas circunstancias aumenta el riesgo de sufrir una caída.

Por ello, Arturo hace un llamado a la solidaridad de la población durante noviembre, diciembre y enero, meses en los que podría verse obligado a suspender sus actividades. Su petición es sencilla: recibir una ayuda económica voluntaria, de acuerdo con las posibilidades de cada persona, que le permita solicitar alimentos a domicilio y permanecer resguardado en casa cuando las condiciones climáticas le impidan salir con seguridad.

Lejos de pedir que le resuelvan la vida, Arturo comparte un mensaje para quienes atraviesan dificultades o buscan una oportunidad: seguir intentando, encontrar una actividad productiva y, si es necesario, emprender un pequeño negocio. Para él, lo importante es trabajar y luchar por salir adelante.

Su sonrisa cotidiana y su decisión de vivir con independencia convierten a Arturo en un ejemplo para muchas personas. Hoy, cuando se aproxima una temporada invernal que podría complicar sus actividades, su historia invita a mirar con empatía a quienes enfrentan mayores dificultades y a recordar que un gesto solidario puede hacer una gran diferencia en la vida de alguien.

Arturo puede ser localizado habitualmente en el centro de Saltillo, en la calle Padres Flores entre Aldama y Victoria, donde ofrece sus productos. Su petición es recibir apoyo voluntario para afrontar los meses más fríos y poder contar con alimentos sin exponerse a las inclemencias del tiempo.