Ciudad de México.- En los últimos dos años, el decomiso de explosivos improvisados por parte del Ejército Mexicano ha experimentado un aumento significativo del 185%, según datos proporcionados por la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena). Este incremento ha sido notable en regiones como Michoacán, Jalisco y Guanajuato, donde se han hallado la mayoría de los artefactos explosivos.
Durante el periodo comprendido entre 2020 y 2021, se encontraron un total de 712 artefactos explosivos, destacando minas antipersonales y detonadores utilizados en drones. Sin embargo, en el lapso de 2022 a septiembre de 2023, la cifra ascendió drásticamente a 2,031 artefactos, evidenciando una tendencia preocupante.
El 51% de estos artefactos explosivos fueron localizados en Michoacán, un territorio altamente disputado por organizaciones criminales como Los Viagras, el Cártel de Jalisco Nueva Generación, Los Caballeros Templarios, y sus escisiones. Esta situación ha contribuido a un escenario de violencia y riesgo constante para las fuerzas militares y la población civil en la región.
Paralelamente, el aumento en el descubrimiento de artefactos explosivos ha coincidido con un incremento del 375% en el número de elementos del Ejército fallecidos debido a agresiones del crimen organizado, pasando de 8 a 38 casos entre 2022 y 2023. La Sedena también reporta un promedio anual de 254 ataques a sus tropas durante operativos y reconocimientos terrestres desde 2020.
Este año, la escalada de violencia continúa, con al menos cinco militares fallecidos como resultado de ataques con minas antipersonales y drones cargados de explosivos en Michoacán. Entre los incidentes más recientes, el 20 de enero dos militares perdieron la vida tras activarse narcominas en un camino secundario en las cercanías de Tepalcatepec, mientras que el 29 de febrero tres soldados fueron emboscados y fallecieron en Aguililla en una trampa similar con drones y minas.







