El aumento de la inversión pública que propone el proyecto de presupuesto (PPEF) para 2022 lo ubicaría como el mayor desde 2009; sin embargo, no hay señales de su capacidad para generar con la inversión privada y detonar con ello un dinamismo económico, según el Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP), al advertir la falta de rentabilidad social y de transparencia en su registro.

 

El proyecto de presupuesto de egresos para 2022 contempla una inversión pública de 863.2 miles de millones de pesos, que equivale a 3.1% del PIB y representa un incremento de 17.7% respecto al monto aprobado para el 2021. Para que la economía pueda crecer 4% anual de manera sostenida, la inversión total del país requerida es equivalente al 25%  del PIB con un 5% de inversión pública.

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Al primer trimestre de este año, la inversión total fue equivalente al 18.1% del PIB, 15.7% fue privada y 2.4% fue pública. Tras su análisis, el CEESP señala que la mayoría de la inversión pública parece destinarse a cubrir faltantes y realizar mantenimiento, más que a generar infraestructura que permita el florecimiento de la inversión privada, contrario al discurso oficial que exalta.

 

La inversión pública debe generar los recursos económicos en el margen que permita a la economía  pagar el endeudamiento que genera en el corto plazo y sin embargo, que su relación de beneficios a costos sociales sea positiva en valor presente, lo que se resume en que sea rentable socialmente.

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La mayor parte de recursos de inversión en 2022 se destinarán a los programas insignia del gobierno, por ejemplo el Tren Maya, el proyecto de infraestructura económica integral Ku.Maloob-Zaap y la refinería de Dos Bocas, representan la quinta parte de todo el gasto en inversión física proyectado y casi la tercera parte del monto de la lista señalada.