Washington, EE. UU.- El Departamento de Justicia de Estados Unidos (DOJ, por sus siglas en inglés) y la Administración para el Control de Drogas (DEA), anunciaron una operación nacional contra el narcotráfico, en la que atribuyen a los cárteles mexicanos la distribución masiva de drogas sintéticas en ciudades de ese país, a través de los migrantes indocumentados.

La fiscal general, Pam Bondi, y el administrador interino de la DEA, Robert Murphy, ofrecieron una rueda de prensa en la que informaron que durante el fin de semana del 4 de julio se realizó la «Operación Recuperemos América», en la cual se realizaron redadas simultáneas en al menos siete estados de ese país.

En este operativo hubo decomiso de «cantidades récord» de fentanilo, metanfetamina y carfentanilo; se informó que este último es un potente opioide diseñado originalmente como tranquilizante para elefantes.

«Muchos de los detenidos son inmigrantes ilegales que están haciendo el trabajo de los cárteles en nuestras comunidades», afirmó la fiscal general.

Ambos funcionarios aseguraron que el narcotráfico no solo es un grave problema de salud pública, sino también una amenaza directa a la seguridad nacional de su país.