Estados Unidos.- El espectáculo de medio tiempo protagonizado por Bad Bunny superó lo esperado y captó la atención global al llevar su propuesta artística a un escenario mundial y convertirlo en una vitrina cultural.

La actuación fue más allá de lo musical, al integrar símbolos y mensajes que conectaron con audiencias diversas. Desde el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, ritmos latinos, letras en español y una producción visual marcada por la diversidad definieron la puesta en escena.

La presentación incluyó apariciones sorpresa de Lady Gaga y Ricky Martin, integradas en momentos clave. También hubo segmentos festivos y simbólicos que reforzaron un mensaje de unión constante en su trayectoria artística ante un público masivo dentro y fuera del estadio local.

El impacto no evitó la polémica. Donald Trump cuestionó la elección del artista y calificó el espectáculo con términos negativos en Truth Social. Criticó el uso del español, los bailes y su pertinencia para audiencias infantiles. Las declaraciones provocaron reacciones encontradas en redes y medios.