El género del terror ha sido trastocado con muchas propuestas que terminan de abordar el susto fácil y no ofrecen un respeto al público que ama esta clase de cine, pero afortunadamente cada cierto tiempo llegan a nosotros cintas que respetan los convencionalismos y se atreven a ir más allá, rindiendo también un tributo a películas clásicas y remontándonos a los mejores años del cine serie b y los slashers.

Así llegamos a Bárbaro, la ópera prima del director estadounidense Zach Cregger, quien debuta en la pantalla grande con una película bastante peculiar que divide la historia en diferentes actos bien delimitados y agrega elementos de cintas de terror ochenteras que mantienen una legión de fieles seguidores.

La cinta nos cuenta la historia de Tess, una chica que llega a Detroit para una entrevista de trabajo y renta una casa para su estadía, al arribar al inmueble se da cuenta de que la casa está ocupada por otro extraño inquilino, con quien comenzará a develar los secretos que existen en la casa y todo dará un giro extraño al conocer el pasado de todo el vecindario.

El guion delimita de manera correcta las diferentes capas de tensión de toda la cinta, colocando diferentes momentos que van desde el terror real a un desconocido, hasta los hechos más extraños e inverosímiles que convergen en un mismo espacio, además de mantener en buena medida un tono que pasea entre la curiosidad de entender qué está pasando y agregando personajes nuevos cada que las situaciones lo requieren, conectando al final todo de manera aceptable.

Con algunos clichés que más bien son arquetipos, los personajes se relacionan con la historia de manera totalmente natural, colocando a los espectadores dentro de la historia y generando la intriga necesaria que nos remonta a películas como La Mancha Voraz o Creaters, adaptando una fotografía más sencilla y coloquial con una iluminación que aporta más sombras y misticismo a la cinta, además de efectos especiales prácticos y maquillajes que crean criaturas y momentos espeluznantes.

Las actuaciones de Bill Skarsgard (sí el mismísimo Pennywise en It), Georgina Campbell y Justin Long logran mantener la atención por hora y media y marcan concretamente a sus personajes, con quienes podemos empatizar y al mismo tiempo repudiar algunas de sus acciones, retratando actitudes reales y hablando en diferentes capas en las interacciones humanas.

Hablando de las capas de la cinta, el guion, escrito por el mismo director, también busca la manera de abordar temas como el abuso, la desconfianza, el machismo y la violencia desde una perspectiva que no cansa ni es tan obvia, tomando tan solo algunos elementos que ayuden a que la historia continúe y pueda mantener más dimensiones.

Para el final del tercer acto quizás sí existan algunos Deus ex machina que se sienten como puntos flojos y obvios, pero nada grave para no hacer una cinta de terror disfrutable y una buena sorpresa para este 2022, rindiendo un buen tributo a esta clase de cine y dando pinceladas tenues de gore y slasher en la producción.

Este año hemos tenido buenos acercamientos al terror con Black Phone y X; Bárbaro se suma a la lista de manera positiva y sin duda es algo que no te querrás perder si eres fanático del género,logrando un buen debut para el director y entregando una producción respetable.

Eso sí, si lo tuyo no son las cintas de terror con algo de sangre, quizás quieras pasarla de largo.
Calificación: 8.0