Piedras Negras.- En la carretera 57, la que conecta la frontera con el resto del país, en su tramo Saltillo-Piedras Negras, cientos de migrantes transitan a pie, pero se empieza a observar a decenas de ellos en bicicleta.

Es el mes de diciembre, fecha en que mexicanos que radican en los Estados Unidos, visitan el país, es común ver las camionetas repletas de muebles, aparatos electrónicos y bicicletas.

Jordi, joven de 26 años, venezolano, inició su ruta hace dos meses, ha recorrido 4 mil 100 kilómetros, dijo que compró el frágil vehículo, pero Josué, del mismo país, sin querer lo contradijo.

El flujo de paisanos también es denso en esta época, los que antes fueron migrantes como ellos, regalan las bicicletas que llevaban a algún familiar en México, sin embargo, los de a pie, desisten a decirlo abiertamente, por temor a represalias de las autoridades, aunque no las hay, pero el miedo natural de estar en tierra ajena y con leyes que desconocen, los hace más sensibles.


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Algunos, más de 400 kilómetros, otros entre 300 y 200, según donde tengan suerte, lo importante es que la frontera para ellos está más cerca, pedalean desde que la luz lo permite, no quieren arriesgarse en la oscuridad, el cansancio es menor, tanto para adultos como para los más vulnerables, los cientos de niños que al igual que sus padres, buscan una situación mejor a la que país les ofrece.