Ciudad de México. La calma en la apacible comunidad de Félix Gómez, El Dipo, en el municipio de Pitiquito, Sonora, se vio violentamente interrumpida por un grupo de más de 50 sicarios armados que irrumpieron en el lugar. Durante dos días, sembraron el terror saqueando al menos cinco casas y reteniendo a sus habitantes.
El 9 de abril, la mayoría de los residentes huyeron, dejando atrás a solo dos familias. Sin embargo, el día siguiente, los pobladores regresaron desesperados al no encontrar refugio. Entre los afectados se encuentra Manuel, un adulto mayor con discapacidad, cuyo paradero aún se desconoce tras más de 15 días de su desaparición.
Los testimonios de los sobrevivientes revelan escenas de horror y valentía. Un hombre, amenazado con un rifle apuntado a su cabeza, intentó enfrentarse a los delincuentes para salvar a su hermano, pero desistió ante el peligro. Mientras tanto, otros residentes como Irma, temen por su seguridad luego de que los sicarios ocuparan sus hogares durante el asedio, dejando marcas de destrucción y miedo en la comunidad.
Ante esta situación desesperada, miembros de la familia LeBaron y líderes de colectivos como Ceci Flores, de Madres Buscadoras de Sonora, se han unido para brindar apoyo a los residentes de Félix Gómez. La presencia de estos grupos también responde a informes sobre posibles fosas clandestinas en las cercanías, lo que agrega una capa más de angustia y preocupación a esta pequeña comunidad ahora en crisis.







