Saltillo.- Hoy en día cada vez menos jóvenes consideran el sacerdocio como un proyecto de vida, hablar de una posible crisis vocacional se ha convertido en una preocupación para la Iglesia católica.
En Saltillo no, el Seminario mantiene jóvenes en formación y, de acuerdo con los directivos, la deserción no representa actualmente un problema.
Daniel Flores Aguirre, ecónomo del Seminario de Saltillo, informó que al día de hoy alrededor de 80 seminaristas han iniciado su proceso desde que terminaron la secundaria, y han recorrido diferentes etapas de formación antes de llegar, en caso de confirmar su llamado, a la ordenación sacerdotal.
Para el directivo, más que atribuir la disminución de vocaciones a los escándalos que han golpeado a la Iglesia, el verdadero desafío se encuentra en la falta de una cultura vocacional.
Agregó que el llamado requiere un proceso serio de discernimiento y que no basta con que un joven manifieste interés por convertirse en sacerdote.

La formación humana y el acompañamiento profesional son esenciales para descubrir las verdaderas motivaciones que existen detrás de esa decisión.
En este trayecto participan también psicólogos, su intervención permite detectar situaciones personales que deben ser atendidas antes de que un joven tome una decisión definitiva sobre su futuro.
El acompañamiento busca evitar que alguien ingrese al seminario intentando resolver dudas personales, particularmente relacionadas con su sexualidad, o como respuesta a una decepción amorosa u otras circunstancias emocionales.
Dijo que Dios no deja de llamar, es el mensaje que desde el Seminario se busca transmitir a quienes alguna vez han sentido inquietud por dedicar su vida al servicio religioso.







