Ciudad de México.- Durante los últimos seis meses, autoridades mexicanas han decomisado más de 50 millones de litros de diésel que pretendían ser introducidos ilegalmente al país a través de distintas aduanas. El combustible era transportado principalmente por trenes y embarcaciones, y su ingreso fue disfrazado bajo distintas clasificaciones arancelarias, como aditivos para aceite o productos químicos, en un intento por evadir controles fiscales.
Los aseguramientos se concentraron en los puertos de Tampico, así como en las aduanas de Laredo, Matamoros y Ciudad Juárez. Las operaciones se intensificaron desde el regreso de Rafael Marín Mollinedo a la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) en febrero pasado, quien ordenó el seguimiento detallado de pedimentos aduanales como parte de una estrategia para frenar el llamado “huachicol fiscal”.
Gracias al uso de tecnología instalada en los puntos fronterizos, como las más de 14 mil cámaras distribuidas en todo el país, se logró detectar irregularidades en trenes que transportaban grandes volúmenes de combustible no declarados. En uno de los casos más recientes, se identificó un convoy con 129 carrotanques en el que solo se reportó oficialmente el 10 por ciento de la carga transportada.







