Saltillo.- Luego de haber intentado terminar con su vida, arrepentido, Don Teodoro pide perdón a Dios y espera pronto volver a ver a sus hijos, a quienes no le han permitido ver en más de tres años.
Las personas afectadas por depresión grave, presentan un riesgo suicida mayor que la población general. Tal fue el caso del señor que la madrugada del pasado 5 de abril intentó terminar con su vida, inyectándose una mezcla de solventes.
El hombre padece una fuerte depresión, al no poder ver desde hace más de tres años a su hija América y su hijo José Ángel, debido a una restricción legal, por parte de su esposa Martha María.

Teodoro actualmente está sin empleo, sobreviviendo solo con trabajos temporales reparando lavadoras.
Don Teodoro, de 47 años de edad, con domicilio en la colonia Santa Cristina, planeó su muerte durante días, al grado de construir su propia cruz, en la que marcó la fecha en que terminaría con su vida.
También escribió algunas cartas para sus hijos, sin embargo, ahora está arrepentido de su intento por acabar con su vida y agradece al trabajador de la tienda de conveniencia que lo encontró semi inconsciente.
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Con una nueva expectativa, motivado por reencontrarse con sus hijos, repasa la carta que su hija de 15 años le escribió, donde le expresa cuánto lo extraña.
El exmilitar, con lágrimas en sus ojos y pidiendo perdón a la Virgen María, espera que alguna autoridad pueda apoyarlo para volver a ver a sus hijos y encontrar un empleo.
A un día de cumplir un año más de vida, le da gracias a Dios por permitirle seguir adelante con el firme propósito de volver abrazar a su familia.







