El sol liberó una llamarada solar de clase X2.8, la más potente desde el año 2017, que fue registrada por la nave espacial Observatorio de Dinámica Solar (SDO) de la NASA.
Las llamaradas solares de clase X son las más intensas en la escala y, en este caso, la radiación liberada fue acompañada por la observación de una posible eyección de masa coronal (CME), un fenómeno que impulsa enormes nubes de plasma solar al espacio a velocidades asombrosas.
SpaceWeather.com informó que esta CME podría tener un componente dirigido hacia la Tierra, según la detección de una explosión de radio solar Tipo II por la Fuerza Aérea de Estados Unidos. La velocidad estimada de la CME emergente podría superar los 2 mil 100 kilómetros por segundo.
Las eyecciones de masa coronal que impactan en la Tierra pueden desencadenar tormentas geomagnéticas, perturbando las redes eléctricas y otras infraestructuras. Además, estas tormentas magnéticas pueden intensificar la luminosidad de las auroras, haciéndolas más visibles en áreas extensas.
Aunque la atmósfera terrestre bloquea la radiación perjudicial de las erupciones solares, estas aún pueden afectar las señales de GPS y los satélites de comunicaciones, así como causar apagones de radio.

Los científicos indican que el sol está experimentando un aumento de actividad en los últimos meses, previéndose que continúe hasta 2024, marcando el máximo del ciclo solar de 11 años actual.
Esta llamarada solar se suma a la reciente actividad solar intensa, incluyendo una fuerte llamarada clasificada como X1.6 registrada hace dos meses. Estos fenómenos no representan amenazas directas para la vida en nuestro planeta, pero sí pueden afectar nuestras tecnologías y ofrecer espectáculos como las auroras.






