Estados Unidos.- El libro de los Guinness World Records tiene una nueva protagonista de altura. Se trata de Minnie, una Gran Danesa que ha sido reconocida oficialmente como la perra viva más alta del planeta, al alcanzar una estatura de 97,5 centímetros medidos desde el suelo hasta los hombros.
Aunque su nombre (que suele usarse como diminutivo de «mínima») sugería una mascota pequeña, Minnie rompió todas las expectativas de su familia, los Nogacek, desde que llegó a su hogar con apenas dos meses de vida. Antes de cumplir el primer año, la cachorra ya pesaba 16 kilos, superando con creces el promedio de su raza.
La idea de postular a Minnie surgió durante unas vacaciones familiares. La hija de los Nogacek, quien es técnica veterinaria, notó que el tamaño de su mascota era excepcional. Sin embargo, decidieron esperar a que Minnie cumpliera tres años y medio para asegurar que hubiera completado su etapa de crecimiento antes de llamar a los jueces.
Certificar el récord no fue una tarea sencilla. Ken Nogacek relató a Guinness World Records que mantener a una perra de casi un metro de altura completamente quieta para una medición precisa fue un reto logístico.

Utilizaron una vara de medición similar a la que se emplea con caballos en miniatura.
Solo lograron que Minnie colaborara cuando le ofrecieron su premio favorito: pasta de maní.
Con sus 97,5 cm, Minnie logró superar la marca de la anterior poseedora del título, Lizzy (EE. UU.), quien en 2014 registró 96,41 cm.
A pesar de su imponente físico, que le permite asomar la cabeza por encima de las mesadas de la cocina y ocupar sofás enteros, Lisa Nogacek describe a Minnie como un animal dócil y sumamente sociable.
En su natal North Stonington, Minnie es una celebridad local. Es común verla pasear por el campo conviviendo con caballos y un pony, el cual resulta ser más bajo que ella. Los vecinos, entre asombro y bromas, suelen preguntarle a la familia si planean ponerle una silla de montar o si la perra toma clases de equitación.







