Karma y justicia.
Hace unos días, el karma ha cobrado factura de forma implacable. Tania Flores Guerra, la violenta exalcaldesa petista de Múzquiz, fue detenida en Nuevo León y trasladada a un penal en Coahuila bajo cargos de peculado, corrupción y abuso de poder. La justicia parece por fin alcanzar a quien durante años impuso su propia ley de Herodes pisoteando a mucha gente de la región Carbonifera.
Es imposible olvidar los abusos más escandalosos de su gestión. El caso más sonado sigue siendo el del periodista Édgar Alejandro Mendoza, conocido como “El Conejo”, a quien le sembró droga y un arma para silenciar sus denuncias; hoy sigue preso en un penal federal tras años de reclusión injusta. Tania ordenó la clausura y desalojo de la Asociacion Ganadera de Múzquiz, dejando sin empleo a decenas de trabajadores. Empresarios y comerciantes locales sufrieron persecución sistemática, cierres arbitrarios y extorsiones disfrazadas de “inspecciones”.
Su Administración se caracterizó por la agresión directa a la ciudadanía. La agresión física contra su excolaboradora Mónica Escalera y contra la esposa de uno de sus amantes son solo un par de las muchas vendettas que se le atribuyen.
Se le acusa de mandar quemar una estética y de atacar sistemáticamente a sus adversarios. En total, se han documentado al menos 45 escándalos graves: desvíos por más 200 millones de pesos de recursos municipal y federal, represión a protestas de familiares de víctimas, y el uso del poder municipal para silenciar cualquier voz crítica.
Nada parecía detenerla. Le quitó lo mágico al pueblo, transformó Múzquiz en un lugar de miedo y sometimiento donde el hechizo de la impunidad parecía eterno.
Junto con su prepotente hermano Tony Flores y su reducido equipo, hicieron mucho daño y hoy el Karma los alcanzó. Ella se va quedar en la cárcel varios años y para el narcodiputado del PT también viene una avalancha, pero por parte de Estados Unidos donde tiene acusaciones por violación, tráfico de drogas, armas y además le tienen identificada una red de negocios con un grupo de la delincuencia organizada.
Los buchones de “La Floriza” pensaron que podían hacer y deshacer en Coahuila como los malandrines andan en otros estados del país pero aquí se toparon con pared. Llegó la justicia acompañada del karma.






