El “nada por encima de la ley” es una frase hueca que hoy, más que nunca, está a punto de trastocar uno de los pilares de nuestra sociedad: la educación.
A pesar de que el juzgado tercero de distrito le dio un plazo de 24 horas a la Secretaría de Educación Pública para rediseñar los libros de texto gratuitos, la respuesta ha sido ignorar la ley y pisotearla.
Con un sindicato de maestros entregado al Gobierno federal, se diseñaron esos libros destinados al nivel de primaria.
Libros con faltas de ortografía, contenidos sexuales indecentes -el manejo de la masturbación- y la desaparición de materias claves como el español, matemáticas, ciencias naturales y geografía.
Sin consultar a especialistas en pedagogía, investigadores, maestros y maestras con excepcionales trayectorias, la SEP mandó a traer especialistas de Venezuela y de Cuba para adoctrinar con base en la educación.
Fijaron ahora materias como lenguajes, saberes y pensamientos científicos, ética, naturaleza y sociedad y otra denominada de lo humano a lo científico.
En términos generales, contenidos que se alejan de nuestros valores, de nuestra historia y de nuestros retos.
Ahora se busca adoctrinar a nuestros hijos e hijas con el sentido social de países autoritarios como Cuba y Venezuela.
Los estudiantes regresan a clases el próximo 28 de agosto y en estados como Guanajuato los libros de texto fueron decomisados y no se distribuirán.
Aún así, la SEP secuestrada y ahora manipulada en lo político se empeña en distribuir libros que no imparten conocimientos, sino opiniones resentidas.
La nueva escuela mexicana está en grave riesgo, en medio de la intención de no mantener nuestros valores históricos y buscar un futuro prometedor con base en el esfuerzo, el trabajo, la pasión derivada del conocimiento y no del populismo.






