Kamala Harris se encamina a enfrentar a un duro Donald Trump empoderado, tras el ataque mortal que superó.

Joe Biden ya admitió no ir a la reelección por el Partido Demócrata a 107 días de la contienda por la presidencia de Estados Unidos. Su edad, 81 años, no se lo permite.

Y ya empoderado y airoso del intento de homicidio, Trump muestra al voto estadounidense (demócrata) que está dispuesto a doblegar a México.

En principio se refiere al presidente López Obrador como una buena persona “que ya no manda”

Luego narra la orden que cumplió México sobre la vigilancia en la frontera y la amenaza de aplicar aranceles altos por cada auto importado. La respuesta no duró ni cinco minutos, dijo Trump, al recordar el emplazamiento que le hizo al entonces secretario de relaciones, Marcelo Ebrard.

El episodio narrado por Trump desencadenó la reacción de la presidenta electa Claudia Sheinbaum.

¿El motivo? No se sabe si se refirió a Ebrard o a Biden al hablar de un personaje con un IQ bajo de 50 o 60. Las declaraciones de Trump siempre son atropelladas.

Claudia Sheinbaum lamentó el lenguaje soez -vulgar o corriente del presidente Trump y desde luego discrepó de su opinión sobre Marcelo Ebrard.

De seguro revisó a detalle y determinó que Trump sí se refirió a Ebrard, próximo secretario de Economía, al hablar del IQ, medición del coeficiente intelectual.

¿Qué depara el destino? Una difícil y áspera relación entre nuestro país y Trump, en la que el sometimiento nos puede traer graves consecuencias económicas y migratorias, y más en nuestra ubicación como entidad fronteriza. La imprudencia alocada de Trump, ante una mujer, la primera mujer presidenta de nuestro país, prudente y preparada.