El Manual de Carreño. Lo qué pasó en Washington en la reunión que tuvo el presidente Andrés Manuel López Obrador con Joe Biden fue verdaderamente lamentable; alguien tiene que hacer entrar en razón que no son cosas menores; el lenguaje no verbal es sumamente importante en ese tipo de encuentros de alto nivel y es que el sentarse literalmente desparramado en el sillón, con los pies para adentro y con el saco abrochado contrastaba con su homólogo 11 años mayor, que impecablemente sentado escuchaba el largo discurso del mexicano. AMLO se notaba sumamente incómodo, como si no quisiera estar ahí, aburrido y a veces hasta ausente.

En el papel la cosa no cambió, el presidente mexicano proponía y el estadounidense no paró de reprocharle el no haber asistido a la Cumbre de las Américas, pues esos temas ya habían sido tratados ahí. La gira, en general, fue un completo desastre. Sin una agenda programada, después de las dos reuniones que se tuvo se dedicó a turistear, hubiera sido más fácil una llamada telefónica que muy seguramente no hubiera durado más de 10 minutos.

Entrando a temas locales, ya van dos semanas de que se inauguró el Hospital Materno Infantil en Saltillo y van no menos de seis veces que se le cuestiona a autoridades de la Secretaría de Salud, ¿qué va a pasar con el antiguo Hospital del Niño? Y la respuesta a estas alturas es que no se sabe; tuvieron años para pensarlo pero creo que no era prioridad, seguiremos insistiendo.

Armando Guadiana va más que enfilado a la candidatura a gobernador, pues dos eventos que utilizó para rendir su Cuarto Informe bastaron para enseñarle el brazo a sus adversarios, que parece ser ya van entendiendo para dónde apunta la brújula del cuatrote; salvo Mejía que sigue aferrado en tapizar de espectaculares el estado y organizar mítines que nomás no llena y es que a menos que la decisión sea un dedazo de Palacio Nacional no le veo por dónde pueda competir, y si ese fuera el caso, ya vayan levantándole la mano a Manolo Jiménez.