La entrega de contratos de carbón se utilizó para enriquecer a unos cuantos y desproteger a la gran mayoría.
En el sexenio de López Obrador, la Comisión Federal de Electricidad decidió entregar de manera directa los contratos de carbón.
El argumento fue evitar el coyotaje y, supuestamente, ampliar el beneficio a la gran mayoría de los mineros.
Sin embargo, en la realidad, la promesa se volvió polvo y las asignaciones de los contratos se realizaron en el escenario de la corrupción, y cómo no, si la ejecutó Manuel Bartlett.
En la realidad, la entrega fue a los amigos que acapararon la venta de carbón de los pequeños y medianos productores.
Los coyotes se engrandecieron y, de nueva cuenta, los pequeños y medianos se vieron obligados a malbaratar su producto.
De ahí los nuevos ricos del carbón, como Tony Flores, entre otros.
Ahora vienen tiempos difíciles, porque será el Gobierno del estado el que participe en la asignación de los contratos de carbón.
Ahora sí, los pequeños y medianos productores podrán vender el carbón sin que haya el acaparamiento que tanto les afectó.
El reparto de los contratos de venta a la CFE será justo y se podrá beneficiar a los productores de la región Carbonífera, ahora liberados del compadrazgo y de las mañas de Bartlett y compañía.






