El general Gerardo Mérida tendrá su primera audiencia el próximo lunes 1 de junio ante la corte del distrito sur de Nueva York.

Comenzará el proceso en el que busca ser testigo protegido al soltar toda la sopa de la relación del exgobernador morenista en Sinaloa, Rubén Rocha, con el cártel de Sinaloa.

Y de ahí, los nexos con el narco del expresidente de las mentiras y de la corrupción, Andrés Manuel López Obrador.

El gobierno de Donald Trump golpeará a Morena por sus ligas con el crimen organizado, y con eso busca recomponerse en casa, luego de salir muy golpeado de la guerra con Irán.

Y la corrupción de los gobiernos morenistas da toda la tela de donde cortar.

El general Mérida se entregó y llevó más pruebas de los narcopolíticos morenistas.

Más de las que ya tiene Estados Unidos, proporcionadas por “El Mayo” Zambada.

Por eso la gobernadora interina de Sinaloa, Yeraldine Bonilla, le reclamó al jefe de zona militar que mejor renunciara, el que no haya vigilado al general Mérida.

Y es que, si cae Rubén Rocha, Andrés Manuel López Obrador estaría en capilla.

AMLO y todos sus gobernadores y gobernadoras inmiscuidos en el narco. Guerrero, Baja California, Tamaulipas, Zacatecas y más.

El general Gerardo Mérida es acusado de recibir sumas millonarias por proteger al cártel de “Los Chapitos”.

Se declaró inocente; como moneda de cambio comenzará su juicio y con él se acelera la debacle de Morena.

No solo por sus narcopolíticos, sino por el huachicol fiscal y todos los escándalos de corrupción y de impunidad.

La caída estrepitosa ya se siente y las declaraciones de los cercanos a Rubén Rocha acabarán por hundir a López Obrador, el objetivo político de Estados Unidos.